Frances Farmer.

” Oiga Ud, acostumbro a poner alcohol en mi leche. Y en mi café.  Y en mi zumo de naranja. ¿ Qué quiere Ud. que haga? ¿ Que me muera de hambre?. Bebo todo lo que puedo conseguir, incluida la benzedrina.”

Frances Farmer delante del juez Hickson.

El cine es una de mis pasiones pero ay!, hasta las estrellas tienen sus días malos - o vidas enteras - . No es que una sea una cotilla no, simplemente busca y rebusca información. Desde que descubrió el cine viendo las pelis de Tati por cinco duros en la Casa de la Juventud después de nadar.

Otro día hablaré de Tatí pero es que hoy estaba releyendo y mira por donde me he encontrado  con este párrafo tan revelador. Pobre Frances. Tan dotada y tan infravalorada. Tan testaruda como inestable.

Aquel juicio fue su principio del fin.

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Primer día

Anisakis, anopheles, anexitis… ¿Por qué no dejaba de repetirse esas palabras? Una y otra vez. Toda la noche. Como en un concurso demente, sin premio ni consuelo. Y las tripas fatal. Serán los nervios. Empezar nunca es fácil. Mucha responsabilidad. Anisakissss, anoooo… ¡Mierda!

Te llaman becario pero a parte de preparar café, hay que demostrar muchas cosas. Que vales, que no te derrumbas. Ya se imaginaba las miradas maliciosas. ¿Se está poniendo verde? ¿Vomitará? Pero, ¡qué fino, qué niño pijo! Risitas. Aneeeexitisss. Tendría que haberse hecho ginecólogo como su amigo Floren. Ese si que sabe. Pero con sus notas era imposible. También recordaba allí esas miraditas con tan mala intención. ¿Tú? Si justo has entrado en la facultad y gracias a la recomendación de tu cuñado. Otro… tan correcto, siempre en el lugar que debía, con ese corte de pelo, pulcro hasta cuando cambiaba los pañales, perfecto, un hombre tan hombre… ¡Anopheles, anopheles, anopheles!

Es que también era maldita la casualidad. Después de una noche casi en vela, recibir esa llamada. Que no acudiese a la oficina, que en quince minutos pasarían a recogerle de camino a ese lugar. ¿Te suena? Como no iba a saber dónde estaba. La carretera entre árboles, el cruce, la verja, el sonido de las piedras cuando pasa el coche, el silencio incómodo cuando se detiene, las expectativas. Llévate un cuaderno para ir anotando todo. No te preocupes por el instrumental, no vas a tener que hacer casi nada, solo es para que te vayas familiarizando con el trabajo. Sobre todo tu estomago… risitas de nuevo.

¿Cómo podían bromear con eso? Odiaba el azar porque siempre parecía burlarse de él. Iba a ser su primer día. Y sabía exactamente lo que se iba a encontrar: el cuello vuelto hacia el hombro derecho en un ángulo tan delicado que haría que sus ojos se empañasen, ahora algo más rígido… un pie descalzo, el hedor del banquete de las larvas, lejos del dulce de la sangre viva que le recordaba al olor de una carnicería de caballo. El tacón del zapato cerca de la morera. Esa punta tan aguda que le hizo llorar de soledad. El pañuelo blanco… ¿por qué ella llevaba un gran pañuelo blanco en el bolso? Eso le intrigaba ¿Estaba preparada para la despedida?

Apuró su tostada y suspiró. Bueno, siempre tiene que haber una primera vez. Dentro de unos años se acordará de este día con una sonrisa, cuando sus colegas, los otros forenses, le inviten a cenar por sus bodas de plata con la profesión. Pronunciará un bonito discurso. Quizá incluso, como un guiño hacia si mismo, logre meter entre sus palabras, dividido y escondido como sus muchos secretos, el mantra sin sentido que le viene persiguiendo: anisakis, anopheles, anexitis. Cuanto respeto, cuantos gestos de aprobación.

Pero hoy, ahora, mientras baja en el ascensor, solo puede pensar: ¿por qué no me habré hecho ginecólogo como mi amigo Floren? Así podría odiar a las mujeres. Únicamente odiarlas.

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Miedos

Todos tenemos nuestras fobias. Yo hace tiempo no era capaz de subir a un avión. Ahora cada vez que vuelo me duermo. Hubo un tiempo en que me dio por acojonarme en los ascensores hasta que por segunda vez me quedé encerrada, me sacaron los bomberos y solucionado el problema.

Esta semana caminando con una amiga vimos un ratón de campo. Mi amiga pegó un chilló impresionante y se agarró a mi brazo con tal fuerza que pensaba que no me llegaba la sangre a la mano. Estos bichos a mí no me provocan la menor reacción. Si fueran ratas aún.

Recuerdo que una vez alguien a quien aprecio mucho mató uno de un palazo y estuvimos jugando a ver quien de los dos  hacía que traspasara una valla. La pala hacía de cesta. Nos inventamos el remonte con ratón.  El único miedo que tenía era que me cayera encima.

Con lo que no puedo es con las serpientes. Un día nos apareció una víbora pequeña en el almacén. Nos avisaron que la habían metido en una cubeta de plástico. No podía concentrarme por mucho que la tuviera bien lejos de mí. Así que lo que hice fue cuando no me vio nadie, coger la misma pala con la que se mató el ratón y cargarme la víbora. Me costó lo mío porque la muy asquerosa se retorcía de una forma increíble.  La recogí con la escoba y la pala, la envolví con bien de papel de embalar sin tocarla, y la tiré.

Al rato alguien preguntó qué había pasado con el maldito bicho. No me dolieron prendas en admitir mi asesinato. No me hacía ninguna gracia pensar que  se escapara de aquel terrario provisional y me apareciera de sorpresa a los días en algún archivador.

La bronca que me cayó fue monumental. Resulta que el animalito de marras está protegido por ley.

Vaya. Sólo me faltaba una multa del SEPRONA.

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CLIN D’OEIL

“He perdido mi reputación. Pero no la echo en falta.”

Mae West

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Revolución Verde 2.0

Dos chicas de la mano avanzan rodeadas de una multitud, inquieta y cabreada, se cubren la cara con una mascarilla, en la mano un pañuelo verde. Azrina coge su teléfono móvil y teclea con agilidad un mensaje. Send  ya estamos en el mundo, “Donde esta Mi voto”. Horas mas tarde teclea ávidamente desde el hospital. Pero el sms  dice. “it is not possible to be sent” , busca un teléfono publico y envía su mensaje a un compañero y por fin es publicado, el ultimo informe 0_O

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Barro Helado

“Tras la exhumación, impacientes, le despojamos de su ropa. Nuestra destreza
era singular. Por fin, con el cuerpo rígido en el maletero, volvimos por el
mismo camino de barro helado.”

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Virgen


y el cuarto de siglo se va,
se va en cinco… cuatro… tres… de la mano del dos…
y sin la tuya al lado

y hoy,

de vuelta de la nada,

de ida hacia el todo,

me he vuelto a volver virgen en un portal.

Virgen sin altar. Sin palabras. Sin aliento.
Virgen de caricias que ya no recuerdo,
de recuerdos que ya no llenan tu hueco,
que ya no sé si existieron 

¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿??????????????????
¿pasaron?
PASO.

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El escenario del crimen

Hacía frío, nuestras bocas humeaban como el cañón de un revólver recién disparado y yo intentaba disimular mi erección, mientras mirábamos toda aquella ropa tirada sobre la hierba y las gotas de sangre congelada a su alrededor. La teniente Davidova y yo habíamos hecho un viaje en coche de más de dos horas para llegar hasta allí. Durante muchos kilómetros solo vimos un manto interminable de nieve, como un sudario que cubriera el mundo entero, y la carretera en una línea recta e infinita, por delante, despejada por los quitanieves, con pájaros que se posaban sobre el asfalto, en busca de un poco de calor, y que morían golpeados por el capó del Lada. ¡Crac¡, se escuchaba, y yo sentía que eran los huesos de mi conciencia los que se astillaban. Pero no podía evitarlo, no podía dejar de imaginar, cada vez que la teniente Davidova agarraba la palanca de cambios, escenas que a mi mujer no le gustarían nada. Después, la nieve desapareció y el paisaje de la tundra se volvió oscuro y yo pensé que podría apartar de mi mente aquella bruma de fiebre helada. Pero al llegar al escenario del crimen, apareció la ropa desperdigada sobre la hierba y los remolinos que esta dibujaba, como pliegues de sábanas revueltas en una cama sin hacer y todavía caliente. Y fue entonces cuando, tras realizar una primera inspección, la teniente Davidova me miró y dijo “creo que va ser un día muy largo, Mijail, quizás tengamos que quedarnos a dormir en el hostal del pueblo”.

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Resaca digital

Si habéis tenido problemas para entrar en esta pagina hoy por la mañana, ha sido debido a una indisposición digital, un añadido que quería hacer lo que le daba la gana y no lo que nosotros necesitábamos , al final hemos cortado por lo sano y lo hemos mandado fuera, blurps, ya estamos ok

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Una etapa con revuelta

Este camino no me suena, debimos coger la desviación a la izquierda y estamos perdiendo altura. Vamos a tener que retroceder. No nos va a quedar aliento para el repecho final. Llevamos una hora por esta pista y hemos cambiado hasta de valle. Se nos va a hacer de noche antes de llegar arriba luego son dos horas de bajada… Y me temo que vamos a tener que hacerla con los frontales. Al menos el paisaje merece la pena y eso que nos estamos poniendo finos de barro. Las botas cada vez me pesan más. Hace ya rato que no vemos las marcas en los árboles ni en las piedras. Habrá que tomárselo con calma porque me da que hoy no llegamos al refugio pero todo esto no lo dices en voz alta. Lo piensas. No puedes permitirte minar la confianza del compañero. Esta noche en la tienda. Con lo bien que íbamos estos días. Nos han salido las etapas redondas.

Miramos el mapa. Nos dimos cuenta del error y media vuelta. No hubo otra. Apretamos el paso. Sudados a pesar del frío, racionando el agua, a pesar de tener las bocas secas. Cinco horas de marcha dejan poso. Silencio. Silencio en el camino y entre nosotros. Concentrados en llegar arriba como fuera. Coger ritmo y no dejarlo. Y entonces dejas correr la imaginación. Te animas con lo que sea. Con lo que cenarás cuando termines la etapa, con lo bien que vas a dormir, con el aire que te da en la cara, pensar que estás flotando en una piscina para no notar el cansancio y evitar que las piernas te fallen…

A la mañana siguiente desperté la primera. Salí de la tienda. Hacía un frío tremendo. Anduve un rato para estirar las piernas. Mirando alrededor descubrí lo diferente que resulta todo visto a la luz del día. Lo que a la noche parecía un lugar inhóspito, ha resultado ser una pradera inmensa. Espectacular, solo salpicada por los deshechos que algún guarro ha dejado como señal de su falta de conciencia ecológica y que nos llevaremos en alguna bolsa para dejarla en el refugio y se hagan cargo.

Es nuestro último día de marcha. Hoy dormiremos en el hostal del pueblo. Hasta podremos ducharnos como Dios manda.

Mañana autobús de vuelta para casa.

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À emporter

Verborrea, sueños, la miseria, un paisaje, luces inalcanzables, esfuerzo, sangre, una puesta de sol, risas, mileuristas, locos del volante, amigos incondicionales, los cigarros que no debo fumar, mi casa, aquella caída por encima de las orejas, pastillas, canciones, 80 muertos, las pelis, bailar, peleas callejeras, mis fantasmas, los montes que hollé, foros absurdos, flotar, los ratos de ida y vuelta al trabajo, el mar, teléfonos mudos, bombas, el último vistazo al Pirineo antes de empezar la semana, cerveza en una terraza en diciembre – de locos -, guerra, ”Bicho”, libros, sexo, paro, la galerna que nos hizo volvernos en aquel velero, niños sin escuelas, nieve virgen, correos sin respuesta, madrugadas eternas, ciudades por visitar, pesadillas, el trineo roto en cuatro, la lluvia que no llega, saber lo que vales, dormir al raso, vuestros cumples sin vosotros, aviones, preguntas impertinentes, un mapa, nuestros cafés entre semana, noches por Madrid, a una chica la golpean, la atropellan y le queman el pelo, las viñetas de Forges, la muerte,  las clases de inglés, perros que se escapan del coche de delante, tristeza, ese trío que no para de crecer, nadar en una piscina vacía, aciertos y errores, un seis de Julio, lo poco que sonrío, flores por mi cumpleaños, los saltos desde la plataforma de diez metros, inmigrantes en el fondo del mar,  “ das más vueltas que’l Copón ”, tráfico, las pensiones miserables, los hombres que nunca serán míos,  futilidad, levantarse y caerse a diario, pelmazos, la bici por la mañana, terremotos, inundaciones, muertos y más muertos, el hambre, gobernantes ineptos, la danza, los encierros, ya sabéis leer, silencios que calman, aquellos churros tempraneros, la fuerza de voluntad, el entusiasmo que infundes, evasores de impuestos, tu polla en mi boca, nuestras cenas, mujeres maltratadas, política de salón con promesas que no llegarán, mi amiga suiza engullida por el tiempo, mi IXUS 850 IS, patinar, bañarse en cueros en un río, rabia contenida, la ilusión de un viaje, el tráfico de armas, todas las contradicciones que van conmigo, personas a las que mejor evitar del daño del que son capaces, lo que te echo de menos, ruido, ¿ existe eso que llaman amor?, madrugar, vivir sin horarios el fin de semana, la pesadez de una campaña electoral, ratos en la terraza con un horizonte lejano, cuando en aquel pajar nos iniciaban en el tiro al arco, gente capaz de dar lo mejor de sí mismos, los monólogos de Quique San Francisico, los jueves que no llegan, el amor que te tengo, las hojas secas, el vacío, jazz, pupilas dilatadas, las llamadas que evito, la risa y las carcajadas… 

 

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Escene In Tundra

esceneintundra

Hola , os propongo dos fotografías para un micro relato. son dentro del proyecto caffenol,el revelador que te quita el sueño

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