Por una vez no será lo mismo. Le llegará algún eco lejano y un día no tendrá más remedio que pisar las calles relucientes haciendo un esfuerzo soberano.
Maldita la gracia porque cada vez está más convencido de que no tiene la culpa. Por una vez no tiene la culpa. Y está harto de oír sandeces. De caraduras. De sinvergüenzas, de sus ideas absurdas, de aprovechados que los quiere bien lejos para siempre.
Para colmo los hijos, poner buena cara al llegar a casa. Ellos no tienen que padecer sus frustraciones. ¿Cómo les dice que no hay para lo de antes?. ¿Para chuches, para las deportivas?. ¿Para la piscina?. ¿Mucho menos para las vacaciones?. ¡Si apenas puede pagar el puto recibo de la luz!.
Pone la tele. Está terminando un reportaje sobre la maldita crisis. El lujo funciona igual que antes. En este sector no se permiten bajar los precios. ” Distinción” dicen. Un mundo en el que los pisos de a tres millones de Euros se pagan al contado con cheques nominativos.
Hartazgo
Por una vez no será lo mismo. Le llegará algún eco lejano y un día no tendrá más remedio que pisar las calles relucientes haciendo un esfuerzo soberano.