Una etapa con revuelta

Este camino no me suena, debimos coger la desviación a la izquierda y estamos perdiendo altura. Vamos a tener que retroceder. No nos va a quedar aliento para el repecho final. Llevamos una hora por esta pista y hemos cambiado hasta de valle. Se nos va a hacer de noche antes de llegar arriba luego son dos horas de bajada… Y me temo que vamos a tener que hacerla con los frontales. Al menos el paisaje merece la pena y eso que nos estamos poniendo finos de barro. Las botas cada vez me pesan más. Hace ya rato que no vemos las marcas en los árboles ni en las piedras. Habrá que tomárselo con calma porque me da que hoy no llegamos al refugio pero todo esto no lo dices en voz alta. Lo piensas. No puedes permitirte minar la confianza del compañero. Esta noche en la tienda. Con lo bien que íbamos estos días. Nos han salido las etapas redondas.

Miramos el mapa. Nos dimos cuenta del error y media vuelta. No hubo otra. Apretamos el paso. Sudados a pesar del frío, racionando el agua, a pesar de tener las bocas secas. Cinco horas de marcha dejan poso. Silencio. Silencio en el camino y entre nosotros. Concentrados en llegar arriba como fuera. Coger ritmo y no dejarlo. Y entonces dejas correr la imaginación. Te animas con lo que sea. Con lo que cenarás cuando termines la etapa, con lo bien que vas a dormir, con el aire que te da en la cara, pensar que estás flotando en una piscina para no notar el cansancio y evitar que las piernas te fallen…

A la mañana siguiente desperté la primera. Salí de la tienda. Hacía un frío tremendo. Anduve un rato para estirar las piernas. Mirando alrededor descubrí lo diferente que resulta todo visto a la luz del día. Lo que a la noche parecía un lugar inhóspito, ha resultado ser una pradera inmensa. Espectacular, solo salpicada por los deshechos que algún guarro ha dejado como señal de su falta de conciencia ecológica y que nos llevaremos en alguna bolsa para dejarla en el refugio y se hagan cargo.

Es nuestro último día de marcha. Hoy dormiremos en el hostal del pueblo. Hasta podremos ducharnos como Dios manda.

Mañana autobús de vuelta para casa.

Esta entrada fue publicada en Literatura Caffenol. Ir al permalink. Publicar un comentario o dejar un trackback: URL del Trackback.

Un Comentario

  1. Luis
    Publicado Junio 14, 2009 en 3:33 pm | Permalink

    Que bien , ademas la primera

Publicar un comentario

Tu correo nunca es compartido ni publicado. Los campos requeridos están marcados *

*
*

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>